LA UNIVERSIDAD CATÓLICA POSICIONARÁ A TARIJA COMO REFERENTE EN ARQUITECTURA UNIVERSITARIA SOSTENIBLE

El proyecto, diseñado con asesoría de una de las firmas de arquitectura universitaria más prestigiosas del mundo, combinará innovación, eficiencia ambiental y recuperación del patrimonio histórico.

En respuesta a los desafíos que plantea la crisis climática y con una visión de desarrollo sostenible a largo plazo, la Universidad Católica Boliviana «San Pablo» (UCB) Sede Tarija impulsa la construcción de un Ecocampus, considerado entre el mejor del sur de Bolivia y del norte argentino.

El proyecto fue presentado por el director del Departamento de Arquitectura y Diseño de la UCB Tarija, arquitecto Sebastián Narvaja, durante una entrevista en el programa El Faro, donde explicó que esta iniciativa busca convertirse en un referente nacional e internacional de arquitectura sostenible y educación comprometida con el medioambiente.

«La crisis climática ya no es un problema del futuro ni de otros países; afecta a todas las personas, a los ecosistemas, la economía y nuestra forma de vivir. Frente a esta realidad, las universidades tenemos la responsabilidad de formar profesionales capaces de responder a estos desafíos», afirmó Narvaja.

El Ecocampus nace como resultado de un Plan Maestro desarrollado durante más de un año junto a la firma estadounidense Sasaki, una de las consultoras más reconocidas del mundo en planificación y diseño de campus universitarios, con más de 300 proyectos ejecutados para instituciones como el MIT, Harvard, la Universidad de París y el Tecnológico de Monterrey.

El estudio determinó que el crecimiento de la universidad debe mantenerse dentro del tejido urbano de Tarija, consolidando un campus moderno sin abandonar el centro histórico de la ciudad.

«La universidad apostó por la más alta calidad técnica para planificar su crecimiento hasta el año 2050», explicó el arquitecto al mismo tiempo de señalar que entre sus principales objetivos del proyecto es demostrar que la arquitectura puede convertirse en una herramienta para enfrentar el cambio climático.

El edificio incorporará múltiples soluciones sostenibles, entre ellas generación de energía mediante paneles solares, sistemas de eficiencia energética, captación y reutilización de aguas pluviales, jardines polinizadores y terrazas verdes, creación de un bosque urbano interno y la reducción significativa del consumo energético.

Estas características permitirán disminuir la huella ambiental del campus y convertirlo en un laboratorio vivo de sostenibilidad para estudiantes, docentes y la comunidad.

«Lo que pretendemos es dar un ejemplo de cómo debe hacerse arquitectura en nuestra ciudad y en nuestra región. La sostenibilidad no necesariamente significa gastar más dinero, sino diseñar mejor», sostuvo Narvaja.

Otro de los aspectos más relevantes del proyecto será la restauración del histórico bloque San Antonio, un conjunto arquitectónico con más de un siglo de antigüedad que perteneció a la orden franciscana y que posteriormente albergó diferentes instituciones educativas hasta convertirse en parte de la Universidad Católica.

Aunque la infraestructura no cuenta con una declaratoria legal de patrimonio, la universidad decidió conservarla luego de realizar estudios especializados de valoración histórica.

«En lugar de demoler, hemos decidido recuperar este patrimonio y devolverle a la ciudad una joya arquitectónica que además conserva sistemas constructivos tradicionales altamente eficientes», explicó Narvaja.

Los espacios restaurados albergarán laboratorios de última generación, aulas, áreas de investigación, espacios colaborativos (cowork), oficinas administrativas y zonas de bienestar vinculadas con la naturaleza.

El desarrollo del Ecocampus incorpora metodologías de diseño utilizadas en los proyectos arquitectónicos más avanzados del mundo, un trabajo bajo la metodología BIM (Building Information Modeling), que integra de manera colaborativa a arquitectos, ingenieros y especialistas desde las primeras etapas del proyecto, permitiendo optimizar recursos, reducir costos y disminuir los tiempos de construcción.

Asimismo, el levantamiento del edificio existente se realizó mediante escáneres láser de alta precisión, tecnología que debió ser trasladada especialmente a Tarija.  Según Narvaja, esta metodología permitirá reducir hasta un 30% de los costos de ejecución y alrededor de un 20% del tiempo de construcción respecto a sistemas tradicionales.

La planificación del Ecocampus también contempla una estrecha articulación con el Convento Franciscano de Tarija.  Entre las iniciativas se encuentra la creación de una biblioteca universitaria integrada al convento, abierta no solo a estudiantes de la UCB sino también a investigadores, escolares y ciudadanía en general.

Además, se proyecta la recuperación de la antigua bodega franciscana, considerada una de las más antiguas del sur del país, para convertirla en un espacio académico destinado a la investigación y formación en enología.

La universidad prevé iniciar este año el proceso de licitación para la restauración del bloque patrimonial San Antonio, mientras que el nuevo edificio, denominado bloque San Pablo, ingresará a licitación durante 2027.

El Plan Maestro proyecta el crecimiento institucional en tres grandes etapas, con metas establecidas hacia 2035 y una consolidación definitiva prevista para 2050.  Para Narvaja, el Ecocampus representa mucho más que una nueva infraestructura universitaria.

«Queremos ser una universidad que salga hacia la sociedad y que aporte soluciones reales frente a la crisis climática. La sostenibilidad debe convertirse en una forma de vivir y de construir ciudad», concluyó.

Aquí nuestra entrevista completa

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