Gobiernos municipales elaborarán planes de contingencia hasta el 25 de julio, como parte de una estrategia departamental para reducir los impactos de los incendios forestales y otros eventos climáticos extremos.
Ante el incremento de los eventos climáticos extremos asociados al cambio climático, la Gobernación de Tarija, a través de la Secretaría Departamental de Medio Ambiente y Recursos Naturales, fortaleció las capacidades técnicas de los gobiernos municipales para la elaboración e implementación de planes de contingencia frente a incendios forestales y sequías, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), mediante los proyectos GEF Guadalquivir y Fondo Verde.
Durante un taller desarrollado en la ciudad de Tarija, representantes de distintos municipios recibieron herramientas metodológicas para planificar acciones de prevención, preparación y respuesta ante riesgos climáticos, con el objetivo de mejorar la capacidad institucional y reducir los impactos sobre la población, los ecosistemas y la producción agropecuaria.
Magali Fernández, Técnico Ambiental de la dirección de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Gobernación, destacó que fortalecer las capacidades de los equipos municipales es fundamental porque son quienes actúan en primera línea cuando se presentan emergencias.
«Lo que buscamos como Gobernación es articular esfuerzos, porque sabemos que teniendo municipios capacitados y preparados, con los instrumentos correspondientes, se puede brindar una mejor respuesta ante estos eventos adversos», señaló.
Por su parte, el especialista en gestión de riesgos de la FAO Bolivia, Óscar Mendoza, afirmó que el conocimiento del riesgo constituye el primer paso para enfrentar los efectos del cambio climático, fenómeno que, según indicó, ya no puede considerarse una amenaza futura.
«El cambio climático ya no es un mito, sino una realidad. Cada año enfrentamos fenómenos que afectan la producción agrícola y ponen en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria», sostuvo.
Mendoza explicó que los municipios deben incorporar información climática en su planificación para anticiparse a los efectos del fenómeno de El Niño previstos para esta gestión, mediante medidas preventivas que permitan disminuir los impactos.
El especialista recordó que Bolivia ha experimentado de manera recurrente los fenómenos de El Niño y La Niña durante los últimos 25 años, incrementando la frecuencia e intensidad de sequías, incendios forestales y otros eventos extremos. Como ejemplo, mencionó los incendios registrados entre 2023 y 2024, cuando más de 12 millones de hectáreas fueron afectadas en el país, impulsados por altas temperaturas, fuertes vientos y baja humedad relativa.
Frente a este escenario, destacó la importancia de que tanto las instituciones como la ciudadanía asuman un rol activo en la gestión del riesgo, tal como establece la Ley 602 de Gestión de Riesgos.
«La población tiene derecho a recibir información, pero también tiene obligaciones en materia de prevención y respuesta. La gestión del riesgo es una responsabilidad compartida», enfatizó.
Durante el taller también se presentaron metodologías de bajo costo para que los municipios implementen sistemas de alerta temprana capaces de anticipar eventos como sequías, granizadas, nevadas e incendios forestales, permitiendo reaccionar oportunamente y reducir las pérdidas en la producción agrícola.
Como resultado del proceso, los gobiernos municipales tendrán plazo hasta el 25 de julio para presentar sus planes de contingencia, los cuales servirán como base para fortalecer la planificación departamental.
La Gobernación informó que estos documentos alimentarán la construcción de la estrategia «Tarija Sin Fuego», iniciativa que busca fortalecer la coordinación interinstitucional, mejorar las capacidades técnicas de los municipios e implementar un sistema departamental de monitoreo de incendios forestales con el apoyo de organizaciones que trabajan en el territorio.
Asimismo, la institución continuará articulando acciones con entidades públicas, organizaciones no gubernamentales y proyectos de cooperación internacional para fortalecer la prevención de incendios y promover medidas de adaptación al cambio climático.
Las autoridades coincidieron en que, si bien no es posible evitar los fenómenos climáticos extremos, una adecuada planificación, la implementación de sistemas de alerta temprana y el trabajo coordinado entre instituciones y ciudadanía permitirán reducir significativamente sus impactos sobre las comunidades y los medios de vida.

