El capitán grande Francisco Pérez afirmó que la distinción representa un orgullo para toda la nación Weenhayek y llamó a las autoridades a respaldar la conservación del Pilcomayo, la promoción de su patrimonio cultural y el turismo comunitario.
La comunidad Weenhayek recibió con orgullo el reciente reconocimiento internacional a su pesca tradicional y a su gastronomía, una distinción que, según sus autoridades, trasciende el valor culinario para convertirse en una oportunidad de fortalecer la identidad indígena, proteger el río Pilcomayo y promover el desarrollo de las comunidades.
En entrevista con El Faro, el capitán grande del pueblo Weenhayek, Francisco Pérez, aseguró que la noticia ha generado entusiasmo entre las familias de la nación indígena, incluso entre comunidades de Argentina y Paraguay que comparten la misma lengua, cultura y tradiciones. «Para nosotros ha sido una gran alegría. Muchas veces nuestra identidad, nuestra cultura y los conocimientos que heredamos de nuestros abuelos no son tomados en cuenta. Hoy vemos que nuestra comida tradicional, especialmente el pescado, ha sido reconocida a nivel nacional e internacional», expresó.
Pérez destacó que el reconocimiento no fue producto de un trabajo reciente, sino del esfuerzo sostenido de investigadores y de las propias comunidades durante varios años.
Recordó especialmente el trabajo realizado por el cineasta tarijeño Roberto Balderas, quien recorrió durante años las comunidades Weenhayek documentando las técnicas tradicionales de pesca, las formas de preparación de los alimentos y los conocimientos transmitidos por los ancianos, mujeres, pescadores y líderes comunitarios. «Él convivió con nuestras comunidades, entrevistó a nuestros mayores y recopiló nuestra historia durante muchos años. Ese esfuerzo hoy está dando resultados», afirmó.
Para el capitán Weenhayek, la declaratoria también representa una nueva herramienta para impulsar la conservación del río Pilcomayo, fuente histórica de alimentación, trabajo e identidad para su pueblo. «Ahora vamos a defender mucho más al Pilcomayo. No podemos permitir que nuestro río muera porque de él depende nuestra cultura, nuestra alimentación y nuestra forma de vida», sostuvo.
Anunció que las comunidades analizarán nuevas acciones para fortalecer la protección del río y gestionar apoyo internacional destinado a preservar este patrimonio natural y cultural.
Durante la entrevista, Pérez explicó que las técnicas de pesca y preparación del pescado han evolucionado con el paso del tiempo, aunque mantienen prácticas ancestrales transmitidas de generación en generación.
Recordó que antiguamente las redes se elaboraban con fibras de chaguar (caraguatá) y otros materiales naturales, mientras que hoy se utilizan insumos modernos adquiridos en el mercado. Sin embargo, la esencia de la tradición permanece.

Los Weenhayek continúan preparando el pescado de manera tradicional, cocinado directamente al fuego sobre una estaca de madera, conocido como «a la mordaza», o acompañado únicamente de maíz criollo, camote, zapallo y otros productos propios del Chaco. «Seguimos comiendo lo que nos enseñaron nuestros abuelos. Nos sentimos orgullosos de mantener viva esa tradición», señaló.
Además de su valor cultural, la pesca continúa siendo una de las principales actividades económicas de muchas familias Weenhayek.
Según explicó Pérez, durante la temporada de pesca participan hombres, mujeres, jóvenes y niños, quienes colaboran en distintas tareas y generan ingresos para cubrir gastos familiares y escolares. «Los niños también ayudan. Tal vez no ganan como un adulto, pero obtienen recursos para comprar sus cuadernos, sus sandalias o sus útiles escolares», comentó.
El dirigente indígena considera que el reconocimiento internacional puede convertirse en un impulso para el turismo gastronómico y cultural en Villamontes y la Región Autónoma del Gran Chaco.
Recordó que anteriormente las comunidades organizaron ferias gastronómicas con buena aceptación y expresó su deseo de retomarlas con apoyo institucional para que más visitantes conozcan la cocina tradicional Weenhayek.
«Queremos mostrar nuestra comida al país y al mundo. Esto puede ayudar a que más personas visiten nuestras comunidades y conozcan nuestra cultura», afirmó.
Un llamado a las autoridades
Finalmente, Francisco Pérez pidió que el reconocimiento no quede únicamente como una distinción simbólica.
Solicitó al Gobierno nacional, a las autoridades departamentales y municipales impulsar campañas de promoción, fortalecer el turismo cultural y apoyar a las comunidades indígenas para preservar sus tradiciones.
«Ojalá que ahora la mirada hacia nuestro pueblo sea diferente. Necesitamos apoyo para conservar nuestra cultura, fortalecer nuestra identidad y proteger el río Pilcomayo, que es parte de nuestra historia y de nuestra vida», concluyó.
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