EL GRAN PAISAJE CHACO-PANTANAL SE FORTALECE CON UNA ALIANZA REGIONAL CONTRA LOS INCENDIOS

NATIVA impulsa una estrategia regional de coordinación para enfrentar una temporada de alto riesgo, mientras destaca que la conservación de los bosques ya genera oportunidades concretas de financiamiento climático para el país.

La prevención de incendios forestales en Bolivia da un paso hacia una gestión regional. NATIVA, organización que trabaja desde hace años en la conservación del Gran Paisaje Chaco-Pantanal, impulsa una alianza transfronteriza con instituciones de Bolivia, Paraguay y Brasil para coordinar acciones preventivas, fortalecer los sistemas de respuesta y mejorar la cooperación frente a incendios que, por su magnitud, no reconocen fronteras.

Durante una entrevista en el programa El Faro, el director de NATIVA, Iván Arnold, explicó que esta iniciativa surge en un contexto particularmente desafiante, marcado por la amenaza de un posible evento de «Super Niño», el incremento de las sequías y las condiciones climáticas que podrían favorecer una nueva temporada crítica de incendios forestales. «La experiencia nos ha demostrado que los incendios no conocen fronteras. No sirve proteger únicamente un área dentro de Bolivia si no trabajamos conjuntamente con Paraguay y Brasil en todo el paisaje», afirmó.

Arnold recordó que el Gran Paisaje Chaco-Pantanal abarca aproximadamente 20 millones de hectáreas entre Bolivia y Paraguay e incluye algunas de las áreas protegidas más importantes del continente, entre ellas el Parque Nacional Kaa Iya, el Área de Conservación Ñembi Guasu, el ANMI San Matías, la Reserva de Tucabaca, el Parque Nacional Aguaragüe y otros territorios fundamentales para la biodiversidad y la conectividad ecológica.

Según explicó, este enfoque de paisaje permite abordar amenazas comunes como el cambio climático, la expansión de los incendios y la pérdida de ecosistemas desde una perspectiva regional. Como parte de este proceso, la semana pasada representantes de instituciones de Bolivia, Paraguay y Brasil participaron en una reunión convocada por la Gobernación de Santa Cruz para acordar mecanismos de coordinación de cara a la próxima temporada de incendios.

En el encuentro participaron más de quince instituciones nacionales e internacionales, además de organizaciones de conservación de los tres países, entre ellas miembros de la iniciativa internacional Jaguar River Initiative (Los Ríos del Jaguar). El objetivo es optimizar recursos, compartir información, fortalecer la coordinación operativa y establecer protocolos de actuación más ágiles en zonas fronterizas.

Arnold señaló que la crisis económica limita la capacidad de respuesta de gobiernos nacionales, departamentales y municipales, por lo que una mejor organización resulta indispensable. «No hay suficientes recursos y muchas veces, cuando se logra conseguirlos, el incendio ya avanzó demasiado. Por eso necesitamos coordinación, protocolos rápidos y cooperación entre países», sostuvo.

Sistemas de alerta y comunicación comunitaria

Uno de los principales desafíos será fortalecer los mecanismos de alerta temprana y la comunicación entre instituciones y comunidades fronterizas. Arnold destacó que actualmente existen experiencias exitosas de coordinación mediante grupos de comunicación inmediata entre organizaciones de Paraguay y Brasil, además del aprendizaje obtenido del Sistema de Alerta Temprana de la cuenca del río Pilcomayo. «Estas herramientas permiten compartir información en tiempo real y responder con mayor rapidez antes de que los incendios alcancen grandes dimensiones».

Durante la entrevista, Arnold resaltó que el Gobierno nacional y el Gobierno Autónomo Indígena de Charagua presentaron recientemente un mecanismo para acceder a financiamiento climático gracias a la conservación del Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasu, un hito histórico para Bolivia.

Según explicó, evitar que este territorio se incendiara durante los últimos cuatro años permitió impedir la liberación de aproximadamente 18 millones de toneladas de carbono, volumen que ya cuenta con procesos de certificación internacional.

De acuerdo con Arnold, este logro podría traducirse en más de 200 millones de dólares mediante mercados regulados de carbono, recursos que, conforme a los mecanismos internacionales, deberían beneficiar principalmente a las comunidades que conservan estos ecosistemas. «No se trata únicamente de proteger la biodiversidad. Conservar los bosques también puede generar recursos para salud, educación, desarrollo local y mejorar la calidad de vida de las comunidades», afirmó.

El director de NATIVA recordó que durante la emergencia de 2024, los Guardianes del Monte, guardaparques, brigadistas y voluntarios trabajaron durante más de cien días para impedir que el fuego ingresara a Ñembi Guasu, esfuerzo que hoy comienza a traducirse en beneficios económicos concretos. En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades nacionales para fortalecer el equipamiento y financiamiento de los cuerpos de bomberos y equipos comunitarios de respuesta.

«Lo que hizo un pequeño grupo de personas significa hoy millones de dólares para Bolivia. La prevención no es solamente una inversión ambiental; también es una inversión económica para el país.»

Arnold concluyó señalando que Bolivia cuenta con enormes oportunidades para convertir la conservación, el financiamiento climático y la cooperación regional en herramientas de desarrollo sostenible, siempre que exista voluntad política para consolidar estos procesos y fortalecer las capacidades locales de prevención frente a los incendios forestales.

Mira la entrevista completa aquí.

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