¿CONSULTORÍA PARA CONTROLAR AL “CHANCHO DEL MONTE”?

 EXPERTOS ADVIERTEN SOBRE DESEQUILIBRIO ECOLÓGICO

La reciente publicación de una convocatoria de consultoría por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Agua ha generado preocupación entre biólogos y conservacionistas. El documento, disponible en el Sistema de Contrataciones Estatales (SICOES), propone la elaboración de un plan de manejo y un dictamen de “extracción no perjudicial” del chancho del monte o pecarí, una especie silvestre nativa de las tierras bajas bolivianas.

La bióloga Claudia Oller, en entrevista con el programa El Faro, cuestionó los fundamentos ecológicos y científicos que pudieran estar detrás de esta propuesta. “Se habla de una posible sobrepoblación, pero no hay información clara, estudios previos ni diagnóstico que justifique la extracción”, señaló.

Oller explicó que podrían estarse confundiendo dos especies distintas: el pecarí de collar, también conocido como chancho tropero, que vive en manadas y es más visible; y el pecarí solitario, una especie mucho menos gregaria. Esta última sería la especie objetivo de la consultoría, aunque aún no se ha aclarado oficialmente.

“Si hay una sobrepoblación, podría deberse a la pérdida de sus depredadores naturales como el jaguar y el puma, o a la quema masiva de su hábitat”, explicó la especialista.

Según la bióloga, los incendios forestales han afectado severamente el equilibrio ecológico del país. Solo en el último año, se estima que más de 14 millones de hectáreas de bosques y pastizales fueron arrasadas por el fuego. Esto ha provocado desplazamientos de fauna silvestre hacia zonas pobladas, generando posibles conflictos con comunidades humanas.

“No se puede tomar una decisión de extracción sin entender primero qué está ocurriendo con el ecosistema. Es necesario un estudio integral de la especie y su entorno antes de implementar cualquier medida de control poblacional”, enfatizó Oller.

La especialista también advirtió que el pecarí tropero está categorizado como especie vulnerable a nivel global, por lo que su control o caza podría tener consecuencias graves para la biodiversidad.

Además, cuestionó la falta de conciencia ecológica en las autoridades responsables. “No se están entendiendo las conexiones fundamentales entre fauna, hábitat y sostenibilidad. Las decisiones no deben tomarse desde la ignorancia ambiental”, concluyó.

La entrevista pone sobre la mesa un debate urgente sobre la necesidad de políticas públicas basadas en evidencia científica, conservación de especies clave, como el jaguar,  y la restauración de los ecosistemas gravemente afectados por incendios y deforestación.

Frente a estos datos Oller hace referencia a la importancia del círculo de la vida en los ecosistemas que funciona como una red interdependiente donde cada especie cumple un rol esencial. La desaparición de depredadores naturales como el jaguar o el puma, ya sea por la caza ilegal o la destrucción de su hábitat, puede desencadenar desequilibrios en cascada, como el aumento no controlado de herbívoros silvestres. “Estos desequilibrios, lejos de ser aislados, afectan la salud de los ecosistemas, comprometen la seguridad alimentaria de las comunidades humanas y erosionan la capacidad del entorno para autorregularse. Preservar el equilibrio natural no es una cuestión estética o sentimental: es una condición vital para la sostenibilidad y la vida misma”, culmina.

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