Las intensas heladas registradas en las últimas horas en la región del Chaco tarijeño han encendido las alertas entre los apicultores locales, quienes enfrentan condiciones climáticas extremas que amenazan la producción de miel. En una entrevista realizada a los productores Guido Saldías técnico de NATIVA desde Villamontes y Ceferino Mendoza desde Chiquiacá compartieron su experiencia y estrategias para mitigar los impactos del frío en la apicultura.
Guido Saldías explicó que, gracias al monitoreo climático anticipado, se realizaron preparativos desde hace más de un mes para proteger las colmenas. “Con el invierno no se puede improvisar. Ya sabíamos que vendría un frío intenso y acondicionamos las colmenas para minimizar el daño. Ahora solo queda ajustar pequeños detalles”, afirmó.
Entre las principales medidas adoptadas, destacaron la reducción de piqueras, la provisión de alimento y abrigo, y el seguimiento a las reservas de miel y la densidad poblacional de las colmenas. “Si la colmena no tiene reservas suficientes o una buena población, el frío la afecta gravemente”, subrayó Saldías.
Por su parte, don Ceferino Mendoza, apicultor en la comunidad de Chiquiacá, confirmó que si bien aún no ha nevado en su zona, las temperaturas han bajado drásticamente y se espera la llegada de heladas. “Estamos en alerta. En las serranías altas ya cayó nieve, y eso usualmente precede a una helada en las partes más bajas. Las colmenas pequeñas necesitan ayuda extra: mantos, reducción de espacio y protección contra los vientos fríos”, señaló.
Ambos productores destacaron también la importancia de los registros apícolas, una práctica aún poco habitual en muchas comunidades. “Tener datos del clima, de la salud de las colmenas y de la producción permite prever mejor los riesgos y planificar de forma más técnica”, dijo Saldías, quien expresó su disposición a compartir herramientas con otros apicultores.
La producción de miel en la zona se ha visto reducida en los últimos años. Según don Ceferino Mendoza, “antes se llegaba a producir entre 30 y 40 kilos por colmena. Hoy apenas se alcanza entre 20 y 25, debido a factores como la deforestación, el uso excesivo de agrotóxicos y el cambio climático”.
Finalmente, el mensaje de los apicultores fue claro: la previsión es fundamental. Mendoza hizo un llamado a las familias apícolas a dedicar más tiempo a preparar sus colmenas ante las amenazas climáticas: “El trabajo de la abeja no solo produce miel, sino que es vital para la polinización y nuestra seguridad alimentaria. Hay que cuidar esta labor”.
El programa El Faro continuará dando seguimiento a la situación en las comunidades rurales, visibilizando el trabajo de los productores y la importancia de preservar la apicultura como actividad productiva y ecológica.

