SIN BOSQUES NO HAY MONOS: 24 ESPECIES DE PRIMATES ENFRENTAN AMENAZAS EN BOLIVIA

Deforestación, incendios, cacería, tráfico de fauna y el mascotismo están entre las principales presiones sobre los primates del país. El especialista Jesús Martínez advierte que conservar estas especies también significa proteger la salud de los bosques y los servicios ambientales de los que depende la población.

Bolivia es uno de los países con mayor diversidad de primates de Sudamérica. En sus bosques habitan alrededor de 24 especies de monos, desde pequeños ejemplares que pesan apenas unos 150 gramos hasta especies como el marimono o mono araña, que puede alcanzar cerca de 10 kilogramos.

Sin embargo, esta riqueza biológica enfrenta una creciente presión. La pérdida de bosques, los incendios, la expansión agrícola y ganadera, la explotación maderera, la cacería, el tráfico de fauna silvestre y la tenencia de animales como mascotas están reduciendo los espacios donde estas especies pueden alimentarse, reproducirse y sobrevivir.

Así lo explica Jesús Martínez, biólogo especialista en primates, responsable de investigación de fauna amenazada en Wildlife Conservation Society (WCS) y uno de los impulsores de la Red Boliviana de Primatología, quien llama a mirar a estos animales más allá de su atractivo y reconocer el papel que cumplen dentro de los ecosistemas.

Los primates bolivianos forman parte de la biodiversidad característica de los bosques tropicales del país. Bolivia ocupa un lugar destacado en Sudamérica por la variedad de especies que alberga.

Pero esta diversidad no significa que todas se encuentren fuera de peligro. De acuerdo con la información expuesta por Martínez, 17 de las 24 especies de primates presentes en Bolivia están incluidas en el Libro Rojo de Mamíferos del país. Entre ellas existen especies clasificadas en diferentes categorías de amenaza: dos se encuentran en peligro crítico, dos en peligro, diez en situación vulnerable y tres consideradas casi amenazadas.

La principal preocupación está relacionada con la transformación de sus hábitats. “Sin bosque no hay primates” señala el entrevistado y que resume uno de los principales desafíos de conservación. La destrucción y fragmentación de los bosques limita las posibilidades de que los animales encuentren alimento, refugio y lugares adecuados para reproducirse.

Los incendios forestales agravan esta situación. Cuando grandes extensiones de vegetación son afectadas por el fuego, no solamente desaparecen árboles: también se destruyen frutos, hojas, semillas y otros recursos de los que dependen numerosas especies.

A ello se suman la ampliación de la frontera agrícola y ganadera, los asentamientos humanos y el aprovechamiento de madera. La pérdida de hábitat no es la única amenaza. La extracción de animales silvestres para convertirlos en mascotas constituye otra de las preocupaciones señaladas por el especialista.

«Los monos pueden generar empatía por su comportamiento y apariencia, pero un primate silvestre no es un animal doméstico» remarca Martínez.

Para obtener una cría, en muchos casos los cazadores deben separar al pequeño animal de su madre y de su grupo. El problema continúa después: un mono que crece en cautiverio puede desarrollar comportamientos agresivos al alcanzar la madurez y sus necesidades alimenticias, sociales y de espacio difícilmente pueden ser satisfechas en una vivienda.

Por ello, muchos ejemplares terminan siendo abandonados o trasladados a centros de rescate, zoológicos o bioparques.

El tráfico de fauna también genera consecuencias que van más allá de la pérdida de individuos. El contacto cercano entre personas y animales silvestres puede favorecer la transmisión de enfermedades entre especies.

Martínez insiste en que comprar o mantener fauna silvestre como mascota alimenta una cadena de extracción que afecta a poblaciones enteras.

Carreteras, cables y nuevas amenazas

A las presiones tradicionales se han sumado otros riesgos asociados al crecimiento de las actividades humanas.

Las carreteras atraviesan cada vez más áreas naturales y pueden convertirse en barreras para el desplazamiento de los primates. Los atropellamientos representan una amenaza especialmente preocupante para especies que necesitan movilizarse entre diferentes sectores del bosque.

Las líneas eléctricas también pueden provocar accidentes, mientras que la expansión de las actividades humanas incrementa los conflictos entre personas y fauna silvestre.

El cambio climático representa otro desafío, los primates dependen de los ciclos naturales de los bosques y de la disponibilidad de frutos, hojas y otros alimentos. Alteraciones en las lluvias, temperaturas y períodos de producción de frutos pueden modificar estos ciclos y dificultar el acceso a recursos indispensables para su supervivencia.

Una reproducción lenta frente a una pérdida acelerada

Uno de los aspectos que hace particularmente vulnerable a los primates es su capacidad relativamente lenta de recuperación poblacional.

Son animales con períodos de gestación prolongados y, en general, tienen pocas crías. En especies como el mono araña, la gestación puede extenderse aproximadamente durante nueve meses, mientras que en otros primates bolivianos puede rondar los seis meses.

Esto significa que una población afectada por la cacería o la pérdida de hábitat no puede recuperarse rápidamente.

La desaparición de adultos reproductores puede tener consecuencias durante muchos años, especialmente cuando se trata de especies que ya poseen poblaciones reducidas o hábitats fragmentados.

Mucho más que monos: los primates ayudan a mantener los bosques

Proteger a los primates no solamente significa conservar una especie.

Estos animales cumplen funciones fundamentales dentro de los ecosistemas. Una de las más importantes es la dispersión de semillas.

Al alimentarse de frutos y desplazarse por el bosque, los primates transportan semillas y contribuyen a que nuevas plantas puedan crecer en diferentes lugares. De esta manera participan en la regeneración natural de los bosques y en el mantenimiento de su diversidad.

Cuando desaparecen determinadas especies de fauna, también pueden alterarse procesos ecológicos que sostienen el funcionamiento de los ecosistemas, por eso, la conservación de los primates está directamente relacionada con la conservación de los bosques y, en consecuencia, con servicios ambientales fundamentales para las sociedades humanas.

Agua, regulación del clima, captura de carbono, fertilidad de los suelos y disponibilidad de recursos naturales dependen de ecosistemas saludables.

La conservación también empieza por informarse

Para Martínez, una de las herramientas más importantes para enfrentar estas amenazas es el conocimiento.

Conocer qué especies existen, dónde se encuentran, cuáles son sus amenazas y qué medidas pueden ayudar a conservarlas permite que las decisiones de autoridades, comunidades, investigadores y ciudadanía tengan mejores resultados.

Pero la conservación no depende únicamente de científicos o instituciones.

La población puede contribuir evitando comprar animales silvestres, denunciando situaciones de tráfico de fauna, protegiendo los bosques y compartiendo información responsable sobre la biodiversidad.

También es importante fortalecer iniciativas que permitan a las comunidades obtener beneficios de la conservación, como el turismo de naturaleza y otras actividades compatibles con la protección de los ecosistemas.

Que los primates sigan formando parte de los bosques

El desafío, en última instancia, es lograr que las próximas generaciones conozcan a los primates no solamente a través de fotografías, libros o centros de rescate, sino en los bosques donde pertenecen.

Bolivia todavía conserva una extraordinaria diversidad de estas especies, pero mantenerla requiere actuar antes de que las poblaciones sean demasiado pequeñas para recuperarse.

La protección de los primates es también una forma de proteger los bosques y los sistemas naturales que sostienen la vida.

Como plantea el especialista, el objetivo debería ser que dentro de 20 o 30 años las nuevas generaciones todavía puedan recorrer los bosques bolivianos y encontrarse con marimonos, monos capuchinos, aulladores, monos ardilla y otras especies en libertad.

Porque conservar a los primates no significa solamente salvar a los monos. Significa mantener vivos los bosques de Bolivia.

Mira la entrevsita completa aquí. https://www.youtube.com/watch?v=SJwKUJiGw1c

Scroll al inicio