Como parte de la Expo miel en su octava versión, apicultores de Santa Cruz llegan para enseñar a productores de Tarija a elaborar láminas de cera con materia prima propia, disminuyendo la dependencia de productos importados y mejorando la rentabilidad de la actividad apícola.
La fabricación de láminas de cera con producción propia se perfila como una alternativa para reducir significativamente los costos de la apicultura en Tarija. Productores del departamento participaron en un taller especializado donde aprendieron a transformar la cera obtenida de sus colmenas en láminas listas para ser reutilizadas, evitando así la compra de insumos importados cuyo precio se ha duplicado en los últimos años.
La capacitación fue impartida por Jaime Vargas, vicepresidente de la Asociación de Agricultores del Departamento de Santa Cruz, quien llegó a Tarija por invitación de NATIVA para compartir técnicas que permitan a los apicultores ser más autosuficientes.
«El costo de las láminas de cera prácticamente se duplicó. Antes costaban alrededor de seis bolivianos y hoy alcanzan los 12 bolivianos por unidad. Si el productor fabrica sus propias láminas utilizando la cera que producen sus abejas, ese costo puede reducirse hasta dos o tres bolivianos», explicó Vargas.
El especialista señaló que gran parte de las láminas utilizadas actualmente provienen de Argentina y, más recientemente, de China, situación que no solo incrementa los costos de producción, sino que también genera incertidumbre sobre la calidad y el origen del producto.
«Cuando el apicultor fabrica sus propias láminas tiene la certeza de que está utilizando una cera limpia, pura y producida por sus propias abejas», sostuvo.
Durante el taller, los participantes aprendieron todo el proceso de manejo de la cera: desde su extracción y purificación hasta el filtrado, almacenamiento y laminado, conocimientos que les permitirán aprovechar un recurso que anteriormente era desechado.
Vargas destacó que, durante las últimas semanas, el equipo capacitó a asociaciones de apicultores de municipios como Villa Montes, Yacuiba y otras comunidades del departamento, promoviendo una apicultura más técnica y rentable.
«La apicultura ya no debe verse únicamente como un hobby. Hoy puede convertirse en una actividad profesional que genere ingresos sostenibles para las familias si se manejan adecuadamente las colmenas», afirmó.
Por su parte, Arlen Mendoza, responsable del área de comercialización de una organización apícola de Tarija, señaló que uno de los principales desafíos del sector continúa siendo el bajo consumo de miel y de sus derivados.
Explicó que la mayoría de las personas adquiere miel únicamente durante el invierno o cuando presenta algún problema de salud, cuando en realidad debería formar parte de la alimentación cotidiana. «Queremos crear una cultura de consumo. La miel no solo sirve cuando uno está enfermo; puede reemplazar al azúcar y formar parte de la alimentación diaria. Además, existen muchos otros productos derivados de la apicultura como propóleo, polen, caramelos, jabones, champús e hidromiel», indicó.
Mendoza destacó además que el consumo de miel representa una oportunidad para fortalecer la economía de cientos de familias productoras que dependen de esta actividad.
La comercialización y transformación de los productos apícolas también abre espacios para la participación de mujeres y jóvenes.
Según Mendoza, mientras el trabajo de campo suele concentrarse en el manejo de las colmenas, actividades como el laminado de cera, el envasado, la transformación y la venta de productos pueden ser desarrolladas por toda la familia. «Los padres producen y los hijos comercializan. La apicultura puede convertirse en una economía familiar donde todos participan», afirmó.
En la misma línea, Vargas destacó que en Santa Cruz cada vez más jóvenes están profesionalizando la actividad, impulsando nuevos emprendimientos y organizaciones dedicadas a la producción de miel.
Durante la feria apícola instalada en el Patio del Cabildo de Tarija, los productores ofrecieron miel y una amplia variedad de derivados con garantía de origen, invitando a la población a apoyar el consumo de productos nacionales.
Los apicultores señalaron que la reducción de mercados institucionales ha afectado los ingresos del sector, por lo que consideran fundamental que la ciudadanía incorpore la miel a su alimentación cotidiana y respalde el trabajo de las más de 28 organizaciones participantes.
«La mejor manera de apoyar a los apicultores bolivianos es consumir miel producida en el país. Cada frasco representa el trabajo de familias que cuidan a las abejas y contribuyen a la conservación de los ecosistemas», concluyeron.

