El reciente registro del perro de monte (Speothos venaticus), uno de los cánidos más esquivos de Sudamérica, en el municipio de Riberalta constituye un importante aporte para la investigación científica y la conservación de la biodiversidad boliviana. Se trata del primer registro formal conocido para esta región del Beni, un hallazgo que amplía el conocimiento sobre la distribución de una especie catalogada como Vulnerable en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia.
Así lo explicó Vincent Vos, investigador de la Universidad Autónoma del Beni, durante una entrevista donde destacó que el descubrimiento fue realizado por una estudiante de doctorado que desarrolla investigaciones en la región.
«Es el primer registro formal que yo conozco para esta parte del Beni. En el nuevo Libro Rojo existen apenas entre 10 y 12 registros en todo el país, lo que demuestra lo raro y difícil que es observar a esta especie», señaló el investigador.
A diferencia de otros cánidos, el perro de monte posee un comportamiento altamente social, vive y caza en pequeños grupos familiares, estrategia que le permite capturar presas incluso más grandes que él, como jochis pintados.
De cuerpo robusto, patas cortas y apariencia similar a un pequeño oso, este mamífero habita bosques bien conservados y áreas con abundante fauna silvestre, donde encuentra el alimento necesario para sobrevivir. Su comportamiento extremadamente reservado hace que los encuentros con seres humanos sean muy poco frecuentes.
«Normalmente cuando detectan la presencia de personas se alejan rápidamente. En esta ocasión ocurrió algo excepcional: los animales permanecieron lo suficiente para que pudieran ser fotografiados», explicó Vincent.
Aunque el perro de monte rara vez es cazado directamente, enfrenta una creciente presión debido a la reducción de sus fuentes de alimento. La cacería de especies que forman parte de su dieta, la degradación de los bosques y la pérdida de hábitat disminuyen significativamente sus posibilidades de supervivencia.
A ello se suma su lenta capacidad reproductiva. Según explicó el investigador, las manadas presentan pocas hembras reproductoras y no necesariamente tienen crías cada año, lo que dificulta la recuperación de sus poblaciones cuando estas disminuyen.
«Son especies que se reproducen lentamente. Si además pierden su alimento y su hábitat, resulta mucho más difícil que sus poblaciones puedan recuperarse», indicó.
El registro del perro de monte fue realizado mediante la plataforma Naturalista, una aplicación de ciencia ciudadana que permite a investigadores y ciudadanos registrar observaciones de flora y fauna.
Las fotografías y evidencias obtenidas pasan a formar parte de una base de datos utilizada por especialistas para conocer la distribución de las especies, identificar los hábitats donde viven y estimar el estado de conservación de sus poblaciones.
Vincent destacó que esta información complementa investigaciones científicas y alimenta herramientas como el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia, documento que clasifica el riesgo de extinción de las especies considerando variables como su distribución, abundancia, reproducción, amenazas y tendencias poblacionales.
El investigador afirmó que este hallazgo demuestra cuánto queda por descubrir en la Amazonía boliviana recordando que cuando el instituto inició sus investigaciones en Riberalta apenas se conocían cinco especies de reptiles registradas para el municipio. Gracias al trabajo sistemático de documentación, hoy la cifra se aproxima al centenar de especies identificadas.
«Muchas veces una simple fotografía puede convertirse en información valiosa para la ciencia. Cualquier persona puede aportar registrando la biodiversidad que observa», señaló.
El descubrimiento del perro de monte representa mucho más que un nuevo registro científico. Para los investigadores constituye una señal de que aún existen ecosistemas capaces de albergar especies altamente sensibles, pero también un recordatorio de la urgencia de conservarlos.
Bolivia figura entre los países que enfrentan una acelerada pérdida de biodiversidad debido a factores como la deforestación, los incendios forestales, la expansión de la frontera agropecuaria y el tráfico de fauna silvestre. Frente a este panorama, Vincent hizo un llamado a fortalecer la investigación y la participación ciudadana en la documentación de la biodiversidad. «Ojalá logremos conocer y valorar nuestra riqueza natural antes de perderla. Bolivia todavía tiene muchísimo por descubrir, pero ta

