“AILA” VUELVE A VOLAR: BIOPARQUE DE TARIJA LIBERA A UNA CÓNDOR JUVENIL EN LA RESERVA DE SAMA

El Bioparque Municipal de Tarija concretó la liberación exitosa de una cóndor hembra juvenil de 10 meses, rescatada en la comunidad de Erquis y rehabilitada bajo estrictos protocolos veterinarios y científicos. El ave, bautizada como Aila, que significa “vuelo en libertad”, fue liberada en la Reserva Biológica Cordillera de Sama y ahora forma parte de un proceso de monitoreo que permitirá seguir su desarrollo en estado silvestre.

Se trata de la primera cóndor juvenil marcada en Tarija mediante bandas alares codificadas, un sistema que permitirá su identificación en futuros avistamientos y aportará información clave para la investigación y conservación de la especie.

Aila fue encontrada en diciembre pasado en el patio de una vivienda en Erquis, zona de amortiguamiento de la Reserva de Sama. Vecinos alertaron de inmediato a POFOMA, lo que permitió su rápido traslado al Bioparque.

“La cóndor no tenía heridas visibles y sus exámenes salieron completamente normales. Era una juvenil en etapa volante, es decir, estaba empezando a hacer sus primeros vuelos. Seguramente se cansó o se desorientó y terminó en la vivienda”, explicó Adriana Avila, bióloga del Bioparque de Tarija.

Desde su ingreso, el equipo técnico activó un protocolo especial para aves con alto potencial de liberación: aislamiento del contacto humano, monitoreo permanente y fortalecimiento físico en un recinto amplio que le permitió ejercitar alas y musculatura.

“Tratamos de emular lo más posible las condiciones naturales. Incluso la forma en la que le dábamos el alimento buscaba evitar que se habituara a las personas. Nuestro objetivo era que mantuviera intactos sus instintos”, señaló Ávila.

Durante el proceso, Aila aumentó casi un kilo de peso y demostró vuelos cada vez más largos y firmes, cumpliendo todos los criterios técnicos para su reintroducción.

La rehabilitación contó con el acompañamiento del especialista en aves rapaces Diego Méndez y la autorización de la Dirección General de Biodiversidad (DGB). Además, guardafaunas del SERNAP en la Reserva de Sama participarán en el monitoreo territorial del ave.

La cóndor fue marcada con bandas alares identificadas con el código G09, lo que permitirá reconocerla a distancia.

“Es la primera cóndor tan pequeña que logramos marcar en Tarija. Esto nos permitirá hacer seguimiento a todo su ciclo de vida. Soñamos con que algún día podamos verla formar su propia familia en libertad”, destacó Ávila.

El momento de la liberación fue especialmente emotivo para el equipo técnico. “No tardó ni cinco minutos. Abrió sus alas, sintió el viento y alzó vuelo. Fue una experiencia inolvidable”, recordó.

El Bioparque de Tarija, que conserva 26 hectáreas y funciona como centro de custodia de fauna rescatada, alberga principalmente animales que no pueden regresar a su hábitat por haber sido domesticados o gravemente afectados por el tráfico ilegal.

“Muchos de nuestros animales fueron criados como mascotas. Están acostumbrados a las personas y no reconocen depredadores ni saben buscar alimento por sí solos. Por eso no pueden ser liberados”, explicó la bióloga.

En contraste, Aila nunca fue domesticada, lo que hizo posible su reinserción exitosa.

“Esta liberación demuestra que estamos trabajando por el camino correcto. Nuestro objetivo es rehabilitar y devolver a la naturaleza a todos los individuos que tengan esa posibilidad”, afirmó Ávila.

La liberación de Aila no solo representa un hito para la conservación en Tarija, sino también un llamado a la ciudadanía a denunciar la tenencia ilegal de fauna silvestre y a fortalecer la educación ambiental.

Hoy, Aila surca los cielos de Sama como símbolo de esperanza y del compromiso creciente con la biodiversidad en el sur del país.

Desde la dirección del Bioparque destacaron que este logro refleja el fortalecimiento técnico e institucional del centro, que impulsa nuevos programas de educación ambiental dirigidos a estudiantes, empresas e instituciones privadas.

La liberación de Aila no solo representa un hito científico para Tarija, sino también un mensaje contundente sobre la importancia de respetar la fauna silvestre y denunciar su tenencia ilegal.

Hoy, Aila surca nuevamente los cielos de Sama, y con ella vuela también la esperanza de una convivencia más responsable entre las personas y la biodiversidad.

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