TUCABACA: 25 AÑOS CUIDANDO EL AGUA, LA VIDA Y LA MEMORIA

En una emotiva entrevista con Rubén Darío Arias, presidente del Comité de Gestión de Tucabaca, rememoró los inicios de este proyecto que nació en 1999 como una respuesta ciudadana frente a la necesidad de preservar un ecosistema único en Bolivia. “Tucabaca es sinónimo de vida, de agua, de oxígeno. Es un legado de conciencia colectiva que se ha defendido incluso con bloqueos históricos para frenar su avasallamiento”, aseguró.

El Área Protegida Municipal de Tucabaca, ubicada en el municipio de Roboré, departamento de Santa Cruz, celebra este 24 de agosto sus 25 años de creación, consolidándose como la primera área protegida municipal del país y un referente de lucha por la defensa del medio ambiente y los recursos naturales.

Árias nos relata que la defensa de Tucabaca ha enfrentado diversas amenazas a lo largo de los años: desde asentamientos ilegales y dotaciones irregulares de tierras hasta intentos de ingreso de actividades mineras y narcotráfico.

Uno de los momentos más emblemáticos en la historia de Tucabaca de acuerdo a Árias fue la movilización ciudadana de 2010, cuando la población de Roboré y Santiago de Chiquitos bloqueó durante cuatro días la carretera y la vía férrea en defensa de su territorio. No era por una obra, ni por un beneficio económico: era por el agua, el aire y los servicios ambientales que el área protegida provee.

“Fue la primera vez en la historia que una población se paralizó para defender algo intangible, algo que no se puede tocar ni palpar, como el oxígeno o el agua. No bloqueábamos por una billetera, sino por la vida misma”, recordó con orgullo Rubén Darío Arias, presidente del Comité de Gestión.

Este acto marcó un precedente no solo en Bolivia, sino en el mundo, y reafirmó el compromiso de Roboré con la conservación ambiental. “Tucabaca no se defendió por cemento ni por dinero, sino por el agua y el aire que nos da vida”, remarca Arias.

Tucabaca alberga el bosque seco tropical mejor conservado del mundo, una biodiversidad de alto endemismo, y más de 80 complejos de arte rupestre, lo que ha llevado a que Roboré sea declarado oficialmente como el municipio del arte rupestre del departamento de Santa Cruz.

Además, el área se proyecta como un destino ecoturístico de primer nivel, ofreciendo actividades como senderismo, escalada, avistamiento de aves, baños en aguas termales, y recorridos por sitios históricos y culturales.

Una de las fortalezas de Tucabaca es su modelo de gestión participativa: el Comité de Gestión está compuesto por 27 instituciones, incluyendo asociaciones de ganaderos, clubes de caza y pesca que han reconvertido sus actividades hacia el turismo sostenible.

“La gente entendió que cuidar el bosque es cuidar su fuente de agua. Cambiaron las armas por cámaras fotográficas”, explicó Arias, destacando también la labor de educación ambiental continua que realizan con las comunidades y unidades educativas del municipio.

En un contexto político marcado por contradicciones entre el discurso ambientalista y las prácticas extractivistas, Arias fue claro: “El presidente que se meta con Roboré, sea quien sea, se va a topar con un muro. No vamos a permitir que se destruya nuestra área protegida”.

Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía boliviana: “Todos debemos ser guardianes del agua y la vida. Las áreas protegidas no solo benefician a quienes viven cerca, sino a todo el país”.

*Fotografías: gentileza Rubén Darío Arias

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