En un diálogo enriquecedor, Hever Andrade de la Fundación Amigarse resalta el potencial de la economía circular para el desarrollo sostenible en Bolivia y lideres en innovación ambiental coincide en la importancia de impulsar la economía circular como una estrategia clave para el desarrollo sostenible en Bolivia. Durante una reciente intervención, se destacó que la economía circular es un modelo de producción y consumo que busca mantener los materiales en circulación durante toda su vida útil, imitanto los procesos naturales de regeneración.
Andrade explicó que la economía circular es un modelo que busca que los materiales y recursos se mantengan en circulación durante toda su vida útil, inspirándose en los procesos regenerativos de la naturaleza. «Cuando entramos a un bosque pristino, no hay basura; todo se regenera. Esa es la filosofía que debemos aplicar en nuestras ciudades y procesos productivos», afirmó.
El especialista en la materia explicó que esta modalidad se inspira en la naturaleza, donde no existe basura, sino que todo se transforma y recicla. «El mundo crece, pero nuestros recursos son finitos», afirmó, resaltando la necesidad de abandonar el modelo lineal actual, basado en extraer, producir, desechar y contaminar, para adoptar prácticas que prolonguen la vida de los materiales y reduzcan el impacto ambiental.
Subrayó el potencial de Bolivia para aprovechar las oportunidades que ofrece la economía circular, especialmente en ciudades como Santa Cruz, que genera casi 2,000 toneladas diarias de basura, de las cuales menos del 8% se recicla. La falta de una infraestructura adecuada y la falta de políticas públicas efectivas limitan el aprovechamiento de estos recursos, generando pérdidas económicas y ambientales.
El experto también destacó experiencias internacionales, como la recuperación de plásticos en mares mediante procesos innovadores, y emprendimientos locales que convierten plásticos en hilos, arena para construcción y otros productos reutilizables. «Es fundamental que los decisores políticos comprendan la dimensión de la economía circular y que implementen regulaciones que incentiven estas prácticas», señaló.
Asimismo, hizo un llamado a la ciudadanía y a los jóvenes a involucrarse en soluciones innovadoras. «Hay muchas formas de contribuir desde nuestras casas y comunidades. Por ejemplo, aplicaciones que fomentan la reutilización de platos sobrantes o la recuperación de residuos plásticos, son pasos importantes hacia un cambio real», añadió Andrade.
Finalmente, reiteró que el compromiso político y la innovación social son claves para avanzar en una economía más sostenible. «La responsabilidad extendida del productor y una política pública clara pueden marcar la diferencia para que Bolivia aproveche su potencial y proteja sus recursos para las futuras generaciones», concluyó.
INNOVACIÓN Y CONCIENCIA AMBIENTAL: EL POTENCIAL DE LA ECONOMÍA CIRCULAR EN BOLIVIA

